La competencia del competidor

La competición en el juego y el deporte. ¿Contra quién competimos? ¿Contra qué competimos? Lo hablamos con Tano Isola corredor de ultra trail running y nos metimos de lleno en su experiencia en The Berkley Marathon. ¿Contra quién compitió el Tano?

La competición es el ambiente en el que se desarrolla el deporte y el juego. La graduación en la exigencia por ganar puede variar, pero sin ella no es factible de que la actividad lúdica aparezca. Es decir, por definición el juego es antitético, se opone a algo. Esto puede ser un contrincante como también una representación, un estilo, un modelo, una montaña, incluso el superar el mismo juego. Sin este elemento antagónico que se presenta para ser superado no hay juego y con él se pierde la “seriedad” que necesita. Hay una tensión e incertidumbre propia de la acción para cumplir con su objetivo de ganar o superar. Y a ello se dirige toda la concentración, astucia, cumplimiento de las reglas, etc. de los jugadores.

¿Contra qué competimos?

Esta condición que vamos a analizar desde el juego se da en nuestra vida cotidiana. Somos naturalmente competitivos y esto aplica a todo las dimensiones de la vida. Hay filósofos que establecieron a esta característica como la justificación por la cual vivimos en sociedad. Otro elemento más para darnos cuenta de que la separación vida y juego, es más teórica que real.

Pensamos que son dos mundos diferentes. Por un lado, la «cosa seria» de la vida y, por otro, «lo lúdico» del juego. Sin embargo, son lo mismo, somos una única realidad. Nuestra presencia en este mundo es apertura al «que hacer». Cada cual está en esa búsqueda propia. Todos estamos en un aquí y ahora en tensión por hacer, por hacernos. Y esta tarea solo lo hacemos con cosas y con las personas. Son nuestra ocupación. Esta simple y a la vez compleja circunstancia, es lo que determina la vida de cada uno de nosotros. Es a partir de ahí donde comienzan las decisiones y la conformación de nuestra historia.

¿Quién es nuestro mayor competidor?

Somos un ser en el mundo preocupado por realizarnos y para lo cual necesitamos de las cosas y de las personas para construirnos. Como también por ellos somos determinados, ellos nos constituyen en su oposición. Encarar nuestro desarrollo es superar, conciliar, coordinar, rechazar y todo tipo de acciones en conjunto para poder expresar esa búsqueda propia. Este tipo de experiencias nos permite encontrar un modo de realización.

Esto mismo que aplica a la vida sucede en el juego, en el deporte. Hay un mundo, hay cosas y otros que nos limita y determina para nuestro actuar. Y que para llevar adelante nuestro «que hacer» tenemos que hacer frente a esa situación, resolver sus problemas y así vamos poniendo la practica, el deporte.

De este modo, lo que genera la posibilidad de jugar a un juego es la voluntaria limitación del uso de los medios más eficientes para alcanzar una meta. Al renunciar al uso de los medios más eficientes, los participantes en el juego se enfrentan voluntariamente a obstáculos añadidos que ponen a prueba sus habilidades. Este centrarse en la utilización de ciertas habilidades para superar limitaciones se convierte en el motivo principal de juego, en su elemento central. Lo importante del juego no es, pues, el logro del objetivo, sino el propio proceso de superación de obstáculos. (Link al artículo)

A esta situación se suma que hoy nos encontramos sin modelos de vida o guiones que nos puedan ayudar en la toma de decisiones. Antes teníamos de alguna manera pautadas en escalones el desarrollo de la vida. Había que estudiar, trabajar, casarse, tener una familia y esperar una jubilación disfrutando de lo construido. Hoy esto no nos rige como valor universal. Se volvió un obstáculo. Es por eso que en este mundo, la experiencia de vida que brinda la práctica del deporte, puede ser un modo de dar sentido. Tal vez sea la razón por la que estamos viviendo un auge del deporte.

Habrá ¿qué amigarse con la competición, es decir, con uno mismo?

Por lo tanto, la situación de competencia como superación o desarrollo de algo se da en la vida «seria» como en la «lúdica».

El competidor, la amenaza de un ser-conmigo.

En esta gran competición de la vida, nos encontramos con:


  • Las cosas son lo que tenemos a la vista, lo que está a la mano. A ellas podemos controlarlas, maniobrar, evitar, respetar. Se presentan por lo tanto, como dificultad u obstáculo. En el deporte puede ser una subida para un corredor, una línea para el atleta, una pelota para el jugador, un arco o un aro. Es lo que está ahí a la mano y con lo que hace el juego. Lo mismo sucede en la «vida seria»



  • Y también están los otros. Estos pueden ser un compañero, un competidor, el entrenador, el espectador, el simpatizante, etc. Estos otros no están a la mano, no puedo manipularlos por sí mismo. Esto lo transforma además de un obstáculo una amenaza no son iguales y quieren lo mismo que yo quiero.


En otra oportunidad hablaremos de las cosas, de los juguetes. Ahora nos vamos a centrar en el «otro» y este como competidor que está con nosotros, distinto y no a la mano. Ese jugador, diferente de mí, que comparte el juego y tiene el mismo objetivo, ganarlo.

¿Qué hacer entonces con estas amenazas?

Lo que propongo son tres posturas diferentes. Posturas que vamos tomando en la vida y que en el juego quedan evidenciadas. Ninguna es mejor que otra, dependiendo de las diferentes facetas de la vida puedo cambiar de postura. Si considero oportuno ser consciente de esa relación en cada situación de la vida.

El otro ¿es una amenaza?

La primera postura la llamaremos sustitutivo. Arrebatados por la autoridad que le damos al «otro» abandonamos el esfuerzo y nos acomodamos a las circunstancias. No hay ningún esfuerzo por oponerse para hacer algo propio. Esa llamada para actuar y hacer nuestro proceder la anulamos y nos desentendemos. La característica es el desinterés o un refugio para liberarse de hacer lo propio. El jugador que tome está postura esta muy cerca de ser un “aguafiestas”. No toma en serio el juego.

La segunda postura es la afirmación de sí mismo. El jugador encuentra la posibilidad de actuar lo propio. Se libera de las estructuras de lo que se debe hacer y entra en la dinámica de expresar su juego. Hay un tipo de relación consigo mismo, con la búsqueda de una manifestación de su propia verdad. Y para hacer esto, lo hace desde el sometimiento del otro. El otro quiere lo mismo que yo y tengo que destruirlo para conseguirlo. Es el lugar en el que la ofensa, el ningunear permite sostener el juego. A riesgo de salir herido por esa misma agresión. La dinámica de esta postura busca deshacerse del otro, un modo de matarlo, como posibilidad de ser yo. Y entramos con esto en la dicotomía amigo-enemigo. Si me ayuda es reconocido como familiar y si no lo tengo que anular. Esta postura, manifiesta una deficiencia en la afirmación de sí mimos. La inseguridad, la carencia y la desconfianza en mis posibilidades me lleva a que la única manera de poder tomar posesión de sí es en la destrucción del otro.

Si en la anterior la consecuencia era ser un aguafiestas, en esta postura uno puede salir lastimado por la agresión y también puede conseguir la destrucción del juego. Al no existir un «otro» con quien jugar.

La tercera postura la vamos a llamar inquietud de sí. Esta toma de la anterior el compromiso con lo propio, compromiso que lo lleva a competir al extremo y a procura ganar. La diferencia esta en que encuentra en el juego, en los otros, la posibilidad de ser él. Es su posibilidad de conocerse y de manifestarse. Por lo tanto, el otro, es la posibilidad de puesta en escena en la que puede manifestar mi inquietud, mi juego. Y en esto se da conocer esa propia posibilidad. Es lo que permite orientar un entrenamiento para mejorar lo que el otro me está marcando que no puede hacer. En esta perspectiva el jugador se desubstancializa, deja de ser algo cerrado en sí y encuentra posibilidad de abrir a una nueva experiencia. De aprender, de mejorarse de desarrollar al juego. Porque es eso lo que está en discusión. Por lo tanto, no necesita de la arrogancia porque parte de su convicción de sus posibilidades.

Para entender esta última postura lo mejor es una anécdota. En este caso será Julio Velasco, entrenador de vóley, lo fue en Italia y del seleccionado argentino. Fue uno de los que inspiró a Pepe Guardiola para ser entrenador. Uno de los grandes del deporte argentino. La anécdota cuenta que salen del hotel, después de haber ganado a Brasil. La trascendencia que tenía esa victoria es que fue después de 17 años. Saliendo, se le acerca una señora y le dice: ya le cantaron: “Brasil decime que se siente”. Por lo que cuenta, dice que se transformó y su cuerpo técnico miraba la situación esperando que podría salir de ahí. A partir de esa experiencia en la entrevista en la Deport tv, hace la siguiente reflexión:

“hace 17 años que no le ganamos a Brasil, 17, le ganamos una vez, ni siquiera en una final, no se me cruza por la cabeza, no es que no lo hago por respeto, es que no se me cruza por la cabeza. Son los campeones olímpicos. Muy contentos estamos que aunque sea le ganamos ese partido. Pero enseguida, (hablando ahora del futbol) vamos, y perdemos dos partidos seguidos en las finales con Chile y no servimos más.

Entonces para… no es ni una cosa ni la otra. Mucha convicción sin arrogancia. Porque hay que ser arrogante para tener convicción. Yo noto cuando hay gente que tiene que decir demasiado, es porque en realidad tiene unas dudas terribles. Dudas tenemos todos pero poca convicción. Si estás convencido que vas a ganar porque tenés que estar hablando. No digas nada, anda y gana.

¿De qué lado estas?

Fijate lo que nos contó el Tano Isola de su experiencia.

Tano Isola

Deportista desde siempre. Arranco con el rugby jugando en Salta y después se fue a Buenos Aires. A su regreso decide dejar el rugby pero quería seguir compitiendo. Es donde se encuentra con el running. Hoy es un especialista en ultra trial running en carreras de 100 millas. Pero mejor escúchalo vos.
La podés encontrar en Instagram o en su emprendimiento BlackHoof

Podcast – Deportes, Filosofía de vida

El podcast de prácticas para no deportistas. La entrevista fue grabada en FM Profesional 89.9 (Salta) en el programa Punto de Encuentro con Lorena Medina.

Puede que demore unos instantes en cargar el episodio.

¿De qué se trata el podcast? Otros episodios

 

Comparto dos entrevistas que le realizaron a Julio Velasco:


Bibliografía:

Gimeno Monfort, Xavier & López Frías, Francisco Javier (2018). Una crítica a la modernidad a partir de la “inutilidad” del juego. El imperativo metanoético de Sloterdijk y la razón lúdica. Recerca. Revista de Pensament i Anàlisi, 23, pp. 219-238.

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