Partir a la Aventura
Partir a una aventura de eso se trata este espacio. De eso que está presente cuando organizas esas actividades para tus tiempos libres o en las vacaciones. De esas ganas por partir y vivir algo nuevo.
No te pasó de estar disfrutando de esa aventura que tanto organizaste y decís, entre pregunta y exclamación, ¡Porqué no lo hago más seguido? ¡Esto es mi vida! ¿Qué hay detrás de esa experiencia? Parecería una necesidad de sentir que la vida salga de lo cotidiano. Una especie de encontrar un refugio a un fugitivo de la cotidianidad. ¿Porqué escaparse para hacer lo que querés? Reflexionar sobre esas experiencia se trata este espacio.
La Filosofía de la Aventura considera que ese escape en realidad es un encuentro, es el acontecimiento dónde está lo propio de la vida. El fugitivo de la cotidianidad no es más que el yo. En esa experiencia, como también sucede en el juego, no existe “un abandonar la realidad” sino al contrario, es ahí donde esta lo real. Por eso es necesario realizar una reflexión y esta tiene que ser filosófica para encontrar la vida.
Esto hoy, después del covid-19, es mucho más fácil de explicarlo porque toma otras dimensiones. La pandemia, dentro de las inimaginables consecuencias, nos dejó en ese lugar de aventura.
¿Qué implica la filosofía de la aventura?
Es justamente una reflexión filosófica partiendo de ese instante único de encuentro con lo más propio que cada uno tiene. Partir desde ese lugar en el que uno se encuentra con esa pulsión y se permite despertar o conectar con lo propio. Si bien es una experiencia intuitiva, no por eso deja de ser originaria para la construcción de tu vida.
¿Es un nuevo camino? ¿Es una nueva filosofía? No, esta muy lejos de una nueva doctrina o teoría. Al contrario es una reflexión filosófica de la experiencia de la vida. Experiencia que muchísimos filósofos ya nos han contado y está presente en sus libros. Lo que hago en este espacio es contártela desde esa experiencia originaria de la aventura, de tu aventura. Después, quedará en vos como lo elaboras.
Entonces, ¿es la filosofía del autoconocimiento? Desde ya te advierto que no. El autoconocimiento, que seguramente es a lo que estás habituado, permite que administres tu vida. Es decir, vos sabés que esa situación particular o aquella circunstancias despierta determinadas emociones y que te lleva a lugares en los que que querés estar o no. Y también sabés como contrarrestar esas situaciones. Alejarse, dejar que pasen, etc. Por lo general, indistintamente de la características personales, esas adecuaciones o no dependen de un modelo que lo aprendiste en la familia y/o en la escuela. Por lo tanto, sabes que es lo que se espera que hagas en cada situación, por más que cumplas o no. Justamente, en ese espacio, entre lo esperado y lo que haces, es dónde se va construyendo el autoconocimiento. De esto no se tratan estas lineas, aunque de alguna manera va estar presente.
La filosofía de la aventura procura llevar este autoconocimiento a la inquietud de sí al análisis del propio ser, de lo real. Lo que busca es reflexionar ese momento originario en el que cada uno se encuentra a sí mismo. Y en ese reflexión encontrar los elementos que nos constituyen. Después cada uno hará lo que quiera con este conocimiento. La insistencia en este tipo de explicación es porque no es una receta de vida sino más bien una reflexión desde la filosofía de la experiencia de vida.
Una aclaración más, cuando hablo de reflexión quiero hacer uso de todo los recursos que tenemos a nuestro alcance. Habitualmente estamos acostumbrados a la racionalidad y la lógica que están pero no es lo único. Muchas veces, espero que sean muchas, la presencia de la intuición va abrir camino.
Necesito ser filósofo o aventurero para leer filosofía de la aventura.
No es necesario ser filósofo o haber leído filosofía. Justamente, la filosofía de la aventura parte de esa experiencia originaria, en la que todo pasamos o de alguna manera. Y todos de también hemos pensado sobre ella. Lo que vas a encontrar en este espacio son recursos para ayudarte a pensar ese momento.
¿Aventurero? Mucho menos. Pero para esto te cuento que es aventura para la filosofía que voy a desarrollar en este espacio.
¿Qué es la aventura?
Uso esta palabra porque es la que permite entrar y contar una experiencia particular en la vida de hoy. Ya te conté, unos párrafo más arriba, que esta reflexión filosófica parte esa experiencia originaria en la que uno se encuentra a sí mismo realizando un aventura. Pero, me podes decir, ¿mi vida no es una aventura? La verdad que sí lo es. Lo que pasa es que te construís discursos que te hacen pensar que lo tenes todo controlado. Lo cotidiano es un lugar especial para ese manejo de la vida. Pero lo cierto que no es así. Lo que realmente sucede es una aventura. Y el ejemplo más claro que tenemos es lo que hoy estamos viviendo, la pandemia a causa de un virus gripal que se lo llamó covid-19.
Por lo general, nos referimos a la aventura como una experiencia que esta marcada por lo sorpresivo en algo que emprendemos. Pensemos un poco esto. Primero y, para mi lo más interesante, es que para rotular una experiencia de aventura lo hacemos después de que la viviste. Las sensaciones que confirman que esa experiencia fue distinta vienen después de haberla vivido. Pasa a ser un esfuerzo de la memoria.
Después, para darle la posibilidad de aventura es porque en esa experiencia se rompió con lo organizado, con lo establecido. Inclusive, uno puede desde el inicio prepararse para realizar algo insólito pero lo que el recuerdo reclama ser revivido se lo vincula con lo sorpresivo, fue lo que salió de toda organización. Esto nos deja en una situación de desamparo en el que el ultimo recursos es lo propio. Con lo único que podemos hacer frente en ese presente es con lo que tenemos y somos.
Y, por último, lo que pasa constituir la aventura es el modo de resolver lo insólito. Contamos esa sensación en la que uno esta sólo frente a una situación que la tiene que resolver. Este es el lugar de la tensión, de la risa, de la anécdota que con el tiempo se va modificando. Y ahí pasa la vida.
Todo esto pasa a diario en mi vida y en la tuya. Todo esto es lo que sucede siempre. Lo que pasa es que tenemos discursos que nos representan en lo cotidiano. Estas representaciones no nos lleva a una reflexión sobre nuestra vida. Y caminamos alienados en interpretaciones y modos de ser. Teniendo adelante de cada uno una aventura por vivir.
Gran parte de estas experiencias suceden en las vacaciones o tiempos libres. Es un paréntesis de no-vida que habitualmente te toma sobre la supuesta vida. Esa no-vida pasar a ser la aventura y la anécdota de tu vida.
¿Si tomamos conciencia de la vida y descubrimos que la única forma de vivir es «en modo aventura»?
Partir a la aventura es la propuesta de este espacio de reflexión filosófica.
Una última aclaración, la filosofía de la aventura no es una propuesta revolucionaria. En el sentido de partir en búsqueda de un lugar mejor. El lugar es el mismo, el escenario es el mismo lo que cambia no se puede ser nombrado más que la sensación de asumir la propia presencia como una aventura, como un encuentro con uno mismo. Y de la confianza en ese encuentro nada puede salir mal.
